El paso del tiempo ha ido alejando de tal modo esta época de la presente que suele añadirse una cuarta edad, la
Edad Contemporánea, que aunque no sólo no se aparta, sino que intensifica extraordinariamente la tendencia a la
modernización, lo hace con características sensiblemente diferentes, fundamentalmente porque significa el momento de triunfo y desarrollo espectacular de las fuerzas económicas y sociales que durante la Edad Moderna se iban gestando lentamente: el
capitalismo y la
burguesía; y las entidades políticas que lo hacen de forma paralela: la
nación y el
Estado.
La disciplina historiográfica que la estudia se denomina
Historia Moderna, y sus historiadores, "modernistas" (aunque no deben confundirse con los seguidores del
modernismo, estilo artístico y literario, y movimiento religioso (
Modernismo teológico), de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX).
La fecha de inicio más aceptada es la toma de
Constantinopla y caída definitiva de todo vestigio de la antigüedad, cuya ciudad fue destruida y tomada por
turcos en el año
1453 -coincidente en el tiempo con la invención de la
imprenta y el desarrollo del
Humanismo y el
Renacimiento, procesos a los que contribuyó por la llegada a Italia de exiliados
bizantinos y textos clásicos
griegos-. Tradicionalmente también se usa el
Descubrimiento de América (
1492) porqué está considerado como uno de los hitos más significativos de la historia de la Humanidad, el inicio de la globalización y en su época una completa revolución, similar a como la
llegada del hombre a la Luna inauguró la
era espacial.
En cuanto a su final, la historiografía anglosajona asume que estamos aún en la Edad Moderna (identificando al periodo XV al XVIII como
Early Modern Times -temprana edad moderna- y considerando los siglos XIX y XX como el objeto central de estudio de la
Modern History), mientras que las historiografías más influidas por la francesa denominan el periodo posterior a la
Revolución francesa (1789) como
Edad Contemporánea. Como hito de separación también se han propuesto otros hechos: la
independencia de los Estados Unidos (
1776), la
Guerra de Independencia Española (1808) o las
guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1824). Como suele suceder, estas fechas o hitos son meramente indicativos, ya que no hubo un paso brusco de las características de un período histórico a otro, sino una transición gradual y por etapas, aunque la coincidencia de cambios bruscos, violentos y decisivos en las décadas finales del siglo XVIII y primeras del XIX también permite hablar de la
Era de la Revolución.
2 Por eso, deben tomarse todas estas fechas con un criterio más bien pedagógico. La edad moderna transcurre más o menos desde mediados del siglo XV a finales del siglo XVIII.

El
Taj Mahal, prueba tanto de la pervivencia de civilizaciones distintas a la europea como de la gran comunicación que se había producido a nivel mundial: su bellísima armonía integra elementos asiáticos islámicos, hindúes, árabes, persas, turcos e incluso europeos (aunque la intervención de arquitectos italianos parece que se ha demostrado falsa)
La Edad Moderna suele secuenciarse por sus
siglos, lo que puede ser arbitrario (y suele ser salvado con expeditivos
siglos cortos o
siglos largos, divididos según convenga), pero en general la historiografía ha caracterizado una sucesión cíclica, que algunos han querido identificar con
ciclos económicossimilares a los descritos por
Clement Juglar y
Nicolái Kondratiev, pero más amplios, con fases
A de expansión y
B de
recesión secular.
Un
siglo XVI que, tras la costosa recuperación de la
Crisis de la Baja Edad Media, en economía presencia la
Revolución de los Precios, coincidente con la
Era de los Descubrimientos que permite una expansión europea ligada a ventajas tecnológicas y de organización social.
3 Pocos hechos cambiaron tanto la historia del mundo como la
llegada de los españoles a América y la posterior
Conquista y la apertura de las rutas oceánicas que castellanos y portugueses lograron en los años en torno a 1500. El
choque cultural supuso el colapso de las
civilizaciones precolombinas. Paulatinamente, el Atlántico gana protagonismo frente al Mediterráneo,
4 cuya
cuenca presencia un reajuste de civilizaciones: si en la Edad Media se dividió entre un norte
cristiano y un sur
islámico (con una frontera que cruzaba
Al Andalus,
Sicilia y
Tierra Santa), desde finales del siglo XV el eje se invierte, quedando el
Mediterráneo Occidental, (incluyendo las ciudades costeras clave de
África del Norte) hegemonizado por la
Monarquía Hispánica (que desde 1580 incluía a
Portugal), mientras que en
Europa orientalel
Imperio otomano alcanza su máxima expansión. Las milenarias civilizaciones orientales (
India,
China y
Japón), reciben en algunas ciudades costeras una presencia puntual portuguesa, (
Goa,
Ceilán,
Malaca,
Macao,
Nagasaki misiones de
San Francisco Javier), pero tras los primeros contactos se mantuvieron poco conectados o incluso ignoraron olímpicamente los cambios de Occidente; por el momento se lo podían permitir. Las
islas de las especias (
Indonesia) y
Filipinas serán objeto de una dominación colonial europea más intensiva. Frente a la continuidad oriental, los cambios sociales se concentran en los vértices del llamado
comercio triangular: notables en Europa (donde comienzan a divergir un noroeste burgués y un este y sur en proceso de
refeudalización), y cataclísmicos en
América(
colonización) y
África (
esclavismo). El crecimiento de población en Europa probablemente no compensó el descenso en esos continentes, sobre todo en América, en que alcanzó proporciones catastróficas y ha sido considerado como el mayor desastre demográfico de la Historia Universal
5 (varios investigadores
6 han estimado que más del 90% de la población americana murió en el primer siglo posterior a la llegada de los europeos, representando entre 40 y 112 millones de personas).
7 Las convulsiones políticas y militares son asimismo espectaculares. En la mítica
Tombuctú, el
Askia Mohamed I (1493-1528) produce el apogeo del
Imperio Songhay, que entra en la órbita del Islam y decaerá en el periodo siguiente. Simultáneamente, el
Renacimiento da paso a los enfrentamientos de la
Reforma y las
guerras de religión. La expansión ideológica de Europa se manifiesta en la difusión del
cristianismo por todo el mundo, excepto en los
Balcanes, donde retrocede frente al
Islam, con el que también entra en contacto en
Extremo Oriente, tras dar la vuelta al globo.

El
real de
plata, o
peso duro (éste acuñado en las míticas minas de
Potosí en 1768) fue el antepasado del
dólar americano (cuyo símbolo deriva de la columna rodeada por la cartela "
Plus Ultra", a su vez un lema muy apropiado, por lo expansivo), y cumplía una función similar en la
economía mundial.

Escultura
azteca que representa a un hombre portando el fruto del
cacao.
Alimento de los dioses (se tradujo
Teobroma como nombre científico), fue usado como moneda en época precolombina. Su consumo fue rápidamente adoptado en Europa, como el del
tabaco; más lenta fue la incorporación de cultivos, como el del
maíz, el
tomate o la
patata.
Museo Nacional de Antropología e Historia de México.

Don Quijote carga contra el rebaño de ovejas. El equilibrio de la
ganadería ovinacon la
agricultura cerealista y con la
industria textil no fue sólo un asunto vital para una
Castilla dominada por la
Mesta y para sus clientes en
Flandes, verdadera metrópolis comercial de sus materias primas (lana y metales preciosos), sino también para
América, donde sin exagerar mucho puede decirse que
las ovejas se comieron a los hombres. Esta expresión se aplicó también en
Inglaterra, que desde un paisaje similar al castellano en la Baja Edad Media optó por el desarrollo agrícola e industrial.
Un
siglo XVII que presenció posiblemente una
crisis general (quizá provocada por la
Pequeña Edad del Hielo) que se conoce como
crisis del siglo XVII, que aparte del descenso de población (ciclos de hambres, guerras, epidemias) y del declive de la serie de
precios o de la llegada de metales de América, fue muy desigual en la forma de afectar a los distintos países, incluso en Europa: catastrófica para la
Monarquía Hispánica (
crisis de 1640) y
Alemania (
Guerra de los Treinta Años), pero impulsora para
Francia e
Inglaterrauna vez resueltos sus problemas internos (
Fronda y
Guerra Civil Inglesa). El
Imperio otomano pierde en la
batalla de Viena su última oportunidad de expandirse frente a Europa, y comienza un lento declive, en parte en beneficio de una
Polonia que enseguida pasará el relevo al gigantesco
Imperio ruso. En su frente oriental, resucita el
Imperio persa con la
dinastía safávida que lleva a un breve apogeo el
Sah Abbas I el Grande, que convierte a
Isfahán en una de las ciudades más bellas del mundo. Al mismo tiempo, en la
India, que mantiene la presencia colonial europea en la costa, se levanta un gran imperio continental del que es prueba el
Taj Mahal de
Sha Jahan y comienza a descomponerse con
Aurangzeb. Todos estos movimientos tienen que ver con el vacío
geoestratégico formado en el
Asia Central, que los
kanatos herederos de
Horda de Oroson incapaces de ocupar. En China los intemporales
ciclos dinásticos se renuevan con el acceso de la dinastía
manchú: los
Qing. Japón expulsó a los portugueses (no así a los holandeses) y se cerró en el relativo aislamiento del periodo
Tokugawa, que incluyó el exterminio de los cristianos, pero que quizá salvó la civilización japonesa de la colonización y permitió un desarrollo endógeno que en el siglo XIX la hará irrumpir de golpe en la
modernización. Los océanos presencian el declive del
Imperio español (que había llegado a su cúspide, temporalmente unido al
portugués) en beneficio del
holandés y el
británico. Es la edad de oro de la
piratería, que permite el efímero florecimiento de un modo de vida violento y excesivo, pero románticamente percibido como una
utopía libre en el
Caribe (
isla de la Tortuga).

La
pimienta, objeto de lujo en la Edad Media, provocó la codicia comercial que empujó a la búsqueda de las rutas hacia las Islas de las Especias.
Carlo Cipolla, en
Allegro ma non tropo, desarrolló en clave irónica una interpretación de la Historia moderna basada en ello.
Un
siglo XVIII que comienza con lo que
Paul Hazard definió como
crisis de la conciencia europea (1680-1715), que abre paso a la
Revolución científica newtoniana, la
Ilustración, la
Crisis del Antiguo Régimen y la que propiamente puede llamarse
Era de las Revoluciones, cuyo triple aspecto se categoriza como la
Revolución industrial (en el desarrollo de las
fuerzas productivas, lo tecnológico y lo económico incluyendo el triunfo del capitalismo), la
Revolución burguesa (en lo social, con la conversión de la burguesía en nueva clase dominante y la aparición de su nuevo antagonista: el
proletariado) y la
Revolución liberal (en lo político-ideológico, de la que forman parte la
Revolución francesa y las
revoluciones de independencia americanas). El desarrollo de esos procesos, que pueden considerarse como consecuencias lógicas de los cambios desarrollados desde el fin de la Edad Media, pondrán fin a la Edad Moderna. En Europa se encuentra de nuevo en ascenso demográfico, que se convierte esta vez en el comienzo de la
transición demográfica, superadas las mortalidades catastróficas: la última
peste negra en Europa Occidental (
Marsella,
1720) se vence con la inesperada ayuda del
rattus norvegicus, que sustituye biológicamente a la pestífera
rata negra;
8 y con la
vacuna de Jenner se obtiene la primera herramienta científica para el tratamiento de epidemias. En cuanto al hambre, no desaparece, de hecho el siglo presencia numerosos
motines de subsistencia (que en Inglaterra anteceden al nuevo tipo de protesta, ligado al naciente proletariado industrial),
9 pero que en las zonas que desarrollan precozmente una agricultura capitalista y un sistema de transportes modernizado pueden salvarse (en Inglaterra, Francia y Holanda el sistema de canales fluviales antecede en un siglo al trazado del ferrocarril). En otras continuó habiendo hasta bien entrado el XIX, como España (
hambruna de 1812, cuando se recurrió al consumo masivo de la tóxica
almorta, que por las mismas fechas también fue detectado por los ingleses en la India)
10 o Irlanda (monocultivo de la
patata que llevará al
hambruna irlandesa de 1845 y a la emigración masiva). El equilibrio europeo iniciado en el
Tratado de Westfalia (1648) se recompone en el de
Utrecht (1714) y se mantiene no sin conflictos (varios de ellos llamados
Guerra de Sucesión), con hegemonía continental para
Francia (vinculada a España por los
Pactos de Familia de la
dinastía Borbón) y hegemonía marítima para
Inglaterra, certificada más tarde en
Trafalgar(1805). Las exploraciones de
James Cook y la ocupación de Oceanía cierran la era los descubrimientos geográficos (a la espera de las
expediciones polares). La integración mundial avanza y surgen las primeras
guerras mundiales en el sentido de que los imperios coloniales europeos se reparten territorios distantes (
India,
Canadá) al tiempo que se dirimen otros repartos en Europa (como el de
Polonia). Las posesiones europeas llegan a su máxima expansión en América en vísperas de la
Independencia de Estados Unidos (1776) y de la
Emancipación Hispanoamericana (1808-1824), anticipada por la
Revolución de los Comuneros en
1737 y la rebelión de
Túpac Amaru en
1780. Para recoger el testigo de la sumisión colonial, África y
Extremo Oriente habrán de esperar al siglo XIX, pero en el
Asia Centralse asiste a una carrera por la ocupación de un espacio geoestratégicamente vacío entre Rusia y China. Simultáneamente, en el
Pacíficonorteamericano la emprenden Rusia, Inglaterra y España, mientras la colonización de
Australia es iniciada por Inglaterra sin apenas oposición.